

¿Qué tiene que ver el Curanto con Roberto Bolaño?
Ambos son frutos de Chile, los dos bajo tierra nos seguirán alimentando.
El curanto chileno
A cavar un pozo de trueno en la tierra
y a calentar piedras volcánicas. Entre ellas
se cocinará el curanto para mañana.
Los mapuches, además de abrir el curanto,
sólo esperan cielo sin cenizas y ríos sin lava.
Esas manos, que ahora tejen el tiempo
con la esperanza y el frío y que fueron araucanas
y antes de ayer incendiadas en la historia,
hicieron monedas que iluminaron la noche.
Las cicatrices siguen doliendo en la voz
de Violeta Parra que cantando nos avisa
que tiene ganas de curanto con chapalele.
En esa olla donde está el alma del negro suelo
se cocinarán los frutos de la tierra y del mar:
blancos pollos junto al inocente cordero
rodeados del candor del apio y del repollo
tomarán los jugos de los erizos y las sales
de calamares, almejas, lapas y mejillones
en un reino subterráneo de la Isla de Chiloé.
Los chapaleles -amasados con papas nocturnas-
hoy vemos que fueron sueño y almohada
para este manjar oceánico que nos despierta.
A cavar un pozo de trueno en la tierra
y a calentar piedras volcánicas. Entre ellas
se cocinará el curanto para mañana.
Los mapuches, además de abrir el curanto,
sólo esperan cielo sin cenizas y ríos sin lava.
Esas manos, que ahora tejen el tiempo
con la esperanza y el frío y que fueron araucanas
y antes de ayer incendiadas en la historia,
hicieron monedas que iluminaron la noche.
Las cicatrices siguen doliendo en la voz
de Violeta Parra que cantando nos avisa
que tiene ganas de curanto con chapalele.
En esa olla donde está el alma del negro suelo
se cocinarán los frutos de la tierra y del mar:
blancos pollos junto al inocente cordero
rodeados del candor del apio y del repollo
tomarán los jugos de los erizos y las sales
de calamares, almejas, lapas y mejillones
en un reino subterráneo de la Isla de Chiloé.
Los chapaleles -amasados con papas nocturnas-
hoy vemos que fueron sueño y almohada
para este manjar oceánico que nos despierta.

Otro de los
mayores genios
en las letras
de Chile fue,
sin la menor duda,
Vicente Huidobro,
quien afirmaba
que "Los cuatro
puntos cardinales
son tres:
Norte y Sur".
Una vez,
a sus amigos
les hizo
esta declaración:
"Conocí
un hombre
interesante:

no tenía principios.
Un hombre,
un verdadero hombre,
no tiene principio
ni fin. Como Dios."
Además era dueño
de varios axiomas;
anotaré sólo dos:
"Axioma
para los músicos:
Los pájaros cantan mal."
"Otro axioma para los músicos: Los barcos
cantan mejor que las sirenas."
Sus aforismos no estaban desprovistos de la intelgencia del humor.
Cierta vez después de ver un melodrama, opinó:
"Era tan mal actor, que lloraba de veras."
Así como una bodega donde se gestan los mejores vinos sería capaz de contener a Pablo Neruda; para contenerlo a Vicente Huidobro no hace falta una mina de cobre a cielo abierto como la de Chuquicamata, le alcanzaría con un copa. No en vano declaró: "El mayor enemigo del poema es la poesía."
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